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Comportamiento - 29/07/2021

Autocontrol parental en el uso de videojuegos

4 min Tiempo de lectura

En los últimos años las principales plataformas de videojuegos han implementado sistemas para que madres y padres puedan gestionar de forma semiautomática cómo juegan sus hijos e hijas. Se puede acotar el tiempo total, los días de la semana, las tipologías, el código PEGI, el acceso a compras o el uso del chat, entre otras opciones. Estas configuraciones son muy útiles y es interesante que se activen en caso de necesidad, sobre todo porque son un marco para que sea más seguro y controlado el acceso a esta forma de ocio dándoles un grado de autonomía.

La explicación de estos sistemas de control parental, su utilización o configuración no es el objetivo de este artículo, porque nos centraremos en el autocontrol parental o en contestar a la pregunta: ¿somos buen ejemplo como madres y padres respecto a nuestro acercamiento a los videojuegos?

Los menores son muy perceptivos y tienen una gran capacidad de absorber información, especialmente aquella que no queremos que aprendan. La frase “haz lo que te digo y no lo que hago” es justo al revés “hará lo que hago y no lo que digo, por mucho que se lo repita” y tenemos que tenerlo en cuenta cuando estemos con ellas y ellos.

Este tipo de aprendizaje indirecto se denomina vicario y fue definido por Bandura. Se confirmó por medio de investigaciones en las que menores de edad observaban el comportamiento de otras personas y sus consecuencias, aprendiendo los patrones resultantes.

Cuando nos relacionamos con los videojuegos delante de ellos y ellas, están siempre aprendiendo y esto tendrá efectos en su forma de acercarse a esta forma de ocio, por ello proponemos reflexionar sobre los siguientes puntos:

  • ¿Qué opinamos sobre jugar a videojuegos?

Como adultos es importante evitar los extremismos respecto a este medio. Las posiciones más radicales basculan entre las personas opositoras y las incondicionales.

La oposición frontal tiene como eje la idea de que no deberían usarse, lo que llevará a que nuestros menores se escondan de nosotras y nosotros y que dejemos de poder monitorizar su forma de uso. Además, creerán que no entiendes sobre el tema y tu opinión no es formada al respecto, por lo que no tienes crédito.

El fan incondicional entiende que todo lo relacionado con los videojuegos es bueno y no conlleva riesgos. Esto es interpretado por el menor como un permiso total de uso, contenido, sesiones, etc., y por lo tanto tampoco nos necesita a su lado, porque todo está bien.

En ambos casos, si nuestra hija o hijo se encuentra ante una situación compleja, ambigua o directamente peligrosa, nunca nos pedirá ayuda porque pensará que o no entendemos o que algo debe haber hecho mal para que esto ocurra, porque todo debería ser bueno y seguro.

El punto de equilibrio tiene que ser un estado crítico adulto, entendiendo y mostrando sus potenciales efectos positivos y negativos, lo que hará más fácil la comunicación y también el desarrollo de este tipo de consciencia por parte de ellas y ellos. Es importante acercarse a nuestras hijas e hijos con curiosidad respecto a qué juegan, por qué les interesa ese videojuego y por qué le dedican tantas horas. Una vez analizado, si no creemos que sea el oportuno, explicárselo y plantearle opciones mejores. Lógicamente esto no es una fórmula mágica, no evitará que hagan cosas que no deben, pero al menos sabrán que puedes estar cerca y valorarán tu opinión sabiendo que tienes algo que aportar, ya que no perciben que tu respuesta vaya a ser siempre la misma.

  • ¿Cuánto tiempo jugamos a videojuegos?

Es muy importante tener control y cuidado con las sesiones y cumplir nosotros y nosotras también las normas “de la casa”. La frase “cuando seas madre o padre comerás dos huevos” ya no funciona, tal vez nunca haya funcionado.

Si quieres que los menores jueguen sesiones de menos de 50 minutos y descansen la vista, una de las recomendaciones más básicas: debes hacerlo tú también. Si son muy pequeñas y pequeños y tienen que ser sesiones de 20 minutos, pues te toca hacer lo mismo. Lógicamente, si en la familia hay menores de distintas edades, la negociación será más complicada, pero se puede llegar a acuerdos intermedios.

No hay mejor manera de acumular capital para imponer condiciones que cumplirlas, y es más fácil que entiendan que cumples cuando las normas son lo más parecidas posibles para toda la familia.

  • ¿Cuándo y dónde jugamos a videojuegos?

En este punto tenemos que estar muy atentas y atentos porque podemos hacerlo mal sin querer y no ser conscientes de ello, pero ellas y ellos sí lo serán. Si jugamos a videojuegos en el móvil es más difícil controlar los accesos a él, ya que lo llevamos siempre encima y lo miramos para muchas cosas. Hay que tener especial cuidado con juegos que tienen mecánica de retorno o enfriamiento; como recuperar vidas al pasar el tiempo, abrir cofres al cumplir condiciones, construcciones que se activan por cuentas atrás, recompensas por entrar todos los días, etc., todas estas características pueden llevar a dinámicas de juego en contra de lo que queremos mostrar a los más pequeños. A veces podemos intentar hacerlo más o menos a escondidas, pero lo acaban notando y aprenderán eso también, que las normas sólo se aplican si te pillan.

A ese respecto, en los últimos años empieza a ser habitual que en las formaciones sobre jugar saludablemente que imparto a familias, al hablar de cuándo se debe o no jugar, ya no son los padres y madres los que se quejan y señalan a sus hijas e hijos, ahora es al revés, muchos menores señalan a los mayores y dicen “es que durante el taller ha estado jugando a (tal juego de móvil)”.

¿Con qué criterio podemos decirle que no se juega porque no es el momento adecuado, si no podemos estar ni 15 minutos sin mirar al móvil?

Para finalizar, el mejor sistema de autocontrol parental es instalarnos en la mente esta pregunta: “¿Esto que voy a hacer es lo que quiero que hagan mis hijas e hijos en la misma situación?”. Si practicamos hasta que nos salga de forma natural y automática, nos puede evitar muchos problemas con nuestras pequeñas y pequeños en el futuro.

 

Agradecimientos a Alejandro Valdezate y Lucía Sánchez por sus correcciones y valiosas aportaciones.

Autor: Carlos González Tardón, Doctor en Ocio y Desarrollo Humano, especialista en videojuegos.

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