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Comportamiento - 27/03/2020

Mamá, estoy triste

3 min Tiempo de lectura

“Querido diario… Soy una niña de Cromañón y estoy triste”. Esto es lo que escribió mi hijita para el cole el otro día, cuando el profe le pidió relatar un día de su vida como prehistórica.

Como podéis imaginar, se me cayó el alma a los pies y me puse a pensar qué estábamos haciendo en casa para sobrellevar mejor el confinamiento y qué otras cosas podíamos poner en marcha con los niños. Salieron estas ideas:

  • Dejarles expresarse: una vez que les hemos explicado la situación, es bueno que ellos la cuenten a su manera, por ejemplo, que se la expliquen por teléfono a los abuelos. Esto les ayuda a asimilarla. Que nos pregunten detalles. Si respondemos con calma y positividad, todo irá bien. Ayudémosles a reconocer sus emociones, a llamarlas por su nombre y a mostrarlas, expresándolas también nosotros aceptándolas con tranquilidad.
  • Juego y dibujo libres: en nuestro caso vemos que el Lego les sirve un montón. Lo mismo mandan a Frozen en un barco a derrotar al coronavirus que construyen un castillo para refugiarse de él. Los escuchamos hablar del virus como un elemento más de sus historias. Dibujar y escribir también les ayuda.
  • Extra de abrazos y besos: que el trajín no nos impida darles achuchones y mostrarles nuestro cariño; arroparles con una manta de amor en unos momentos en los que quizás se sientan extraños, desprotegidos. Prioricemos esto aunque la casa no esté impoluta y la ropa sin planchar se acumule. Todo esto no es imprescindible.
  • Ojo con el efecto espejo: no traslademos a las tareas de los niños nuestra presión con el trabajo y nuestras expectativas como padres. Todos queremos que saquen buenas notas y que tengan éxito pero… ¿no es lo más lo importante su felicidad? Centrémonos en pasar esto con una buena salud mental, no con un 10 en matemáticas.
  • Videoconferencia con sus amigos: contactar con familiares y amigos les sienta fenomenal, como a los mayores. Son ratos de cariño y desconexión únicos. Ven que siguen ahí, que están igual que ellos, en casa…
  • ¡Bailar, hacer la estatua, reír!: canciones, juegos, chistes…, también con nosotros los papás, nos vendrán bien a todos para desentumecer el cuerpo, la mente y el corazón (a esto nos ayudan mucho las canciones de Jappy, la mascota de Movistar Junior). A priori podemos pensar que no tenemos tiempo ni ganas para hacer con los más peques, el tren chuchú por el pasillo o jugar al lobo y los tres cerditos debajo de la cama, pero si nos dejamos llevar, acabaremos riendo como niños (nunca mejor dicho).
  • Hacer planes: situarse en el futuro puede hacer más llevadera la situación. Tener una ilusión, hablar de ella, de los detalles… con normalidad, sin obsesionarse. Lo he visto con el cumpleaños de mi hija, no lo ha podido celebrar y recordar que lo hará en cuanto esto termine, le pone de muy buen humor. Los planes han de ser realistas, cosas que de verdad pensemos hacer para no crear falsas expectativas y decepcionarles. Nada de engañar a los niños.

Podría seguir porque cada día surgen cosas nuevas. Estamos empezando con el mindfulness en familia y es una mina. Como imaginaréis, unas veces las prácticas salen mejor y otras parece que todo se tuerce. ¿Y vosotros? Seguro que tenéis muchos más tips para estos momentos. Sería genial que los compartáis.

#SeguimosConectados #DisciplinaPositiva

 

Autor: Lourdes Tejedor Romero, Telefónica

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